La Gata Fernández, sin lugar como titular y con ganas de maullar en otro lado, jugará durante el 2006 a préstamo en el Monterrey.
"Si me tocara irme, vería la posibilidad de jugar en el extranjero. Todo jugador sueña con estar en Europa, pero por cuestiones de pasaporte se complica. Si hay una oferta importante de un buen club de México, se pensará", avisaba Gastón Fernández antes de jugar el último de sus 62 partidos en River. Sonaba a despedida.
Y el oído no falló. Después de ronronear con varios clubes interesados en contratarlo, finalmente la Gata decidió agarrar la punta de uno de los ovillos. Y eligió al Monterrey, flamante subcampeón del torneo Apertura detrás del Toluca del Tolo Gallego: River acordó con los Rayados un préstamo por un año (recibirá u$s 350 mil) y la opción de compra se fijó en u$s 2.500.000. De esta manera, el futbolista desechó el interés del Veracruz. Y tampoco se dejó convencer por el Atlas: incluso, Ernesto Fregoso Dueñas, presidente de esta institución, lo llamaba casi todos los días para convencerlo de que aceptara...
"Lo bueno que se vio de mí fue muy poco. Después de lesionarme contra Lanús, no volví a ser el mismo. Pero tampoco tuve continuidad: un partido sí, tres no...". Gastón Fernández sentía que la realidad se le había venido encima. Que necesitaba un cambio de aire. Así como lo sintió cuando aceptó incorporarse a Racing en la temporada 03/04, etapa que le sirvió para crecer, sentirse importante y ganar roce, lo suficiente como para volver al plantel (ya dirigido por Astrada) y mostrar su mejor rendimiento en el inicio del año pasado, hasta la famosa lesión que se produjo tras un choque con Alesandria.
Ese aire fresco, nuevo, diferente, apareció. La Gata avisó que, si no era en River, en el país sólo jugaría en Racing. Pero miraba hacia el exterior. Esa linda apilada para decorar la derrota ante Gimnasia fue el último de sus 14 goles. Al menos, hasta el 2007. Y el presente del equipo mexicano parece caerle redondito: el DT Miguel Herrera busca encontrar, de una vez por todas, el compañero ideal para Guillermo Franco en el ataque. El brasileño Alex Fernandes (avisó que se tomará un descanso tras una serie de lesiones para decidir si sigue jugando o se retira), el mexicano Oribe Peralta y el argentino Carlos Casartelli rotaron y rotaron, pero ninguno se afirmó. Y ahí está la Gata, con los reflejos preparados para dar el zarpazo. Aunque no la tendrá del todo sencilla: no podrá moverse como enganche ya que el equipo utiliza un 4-4-2 y además deberá pelear por un puesto con el chileno Reinaldo Navia, quien acaba de incorporarse a préstamo por los próximos seis meses. Será cuestión de tomarle la leche...