El FC Barcelona sigue intratable al frente de la clasificación de la Liga. Con la victoria ante el Mallorca por 0-3, con Messi como revulsivo, el equipo azulgrana aumenta las diferencias con respecto a sus perseguidores.
El conjunto que entrena Frank Rijkaard ha dejado muy claro que la derrota ante el Zaragoza en el partido de ida de los cuartos de final de la Copa del Rey fue sólo un accidente.
En Son Moix, el Barça no sólo ha sumado su decimocuarta victoria consecutiva, sino que también ha aumentado las diferencias con respeto a sus inmediatos perseguidores, el Valencia, que ha empatado ante el Zaragoza, y el Osasuna, que ha perdido en casa contra el Betis, a 12 y 13 puntos, respectivamente.
Con el retorno de Deco, Puyol y Giuly, autor del primer gol, y con un Leo Messi magistral que ha revolucionado el partido con su entrada en el minuto 73, el FC Barcelona ha superado un nuevo compromiso que el permite situarse a sólo una victoria de igualar el récord absoluto de victorias consecutivas ligueras, un total de quince, ahora en posesión del Real Madrid de Alfredo Di Stefano.
Precipitación inicial
El Barça ha comenzado el partido con un juego poco preciso; a pesar de controlar el balón con facilidad, buscaba la verticalidad con precipitación. El hecho de que el Mallorca buscase descaradamente el contraataque le ha supuesto muchos problemas al conjunto que entrena Frank Rijkaard, tal y como demuestra el hecho de que a lo largo de los primeros quince minutos no ha habido ninguna ocasión clara de gol. Pero poco a poco, el Barça ha ido entrando en juego, y los jugadores encontrando más su espacio.
Larsson avisa
Este hecho ha provocado que cada vez más el equipo de Héctor Cúper tuviese más problemas en la fase de construcción y, al mismo tiempo, llegasen las dos primeras ocasiones claras de gol del FC Barcelona, ambas con Henrik Larsson como protagonista. En la primera, en el minuto 17, el sueco ha intentado aprovechar un buen pase de Van Bommel, pero su intento de vaselina ha salido demasiado alto por encima la portería defendida por Moyà. Sólo dos minutos más tarde, y después de un pase impecable de Ronaldinho, de nuevo un Larsson rapidísimo ha dejado la defensa atrás para intentar superar al guardameta rival, pero le ha faltado definición.
Giuly no perdona
Cada vez más, el Barça ha comenzado a dominar el partido a placer. Después de un balón al palo de un defensa del Mallorca en propia puerta, la lucha del equipo de Rijkaard ha tenido su recompensa. En el 39, Ludovic Giuly ha avanzado a su equipo en el marcador controlando dentro del área aprovechando una asistencia de Deco para batir a Moyà. Cabe destacar la notoria aportación de Deco, que volvía al centro del campo barcelonista después de haber cumplido sanción, tanto en la distribución del juego como en la recuperación de balones.
Poca intensidad
En la reanudación, el FC Barcelona ha salido al terreno de juego regulando sus esfuerzos. Fruto de eso, los minutos han ido transcurriendo en un partido sin demasiado ritmo ni intensidad. Probablemente buscando un mayor control del balón, Frank Rijkaard ha optar para hacer entrar Iniesta en sustitución de Van Bommel. Pero poco a poco, el Mallorca ha comenzado a tener más llegada. Si durante la primera parte Ronaldinho había visto una tarjeta amarilla que le impedirá jugar el próximo encuentro de Liga contra el Atlético de Madrid, en esta segunda le ha ocurrido lo mismo a Edmílson.
Messi sentencia
Dos factores han sido clave en la reacción barcelonista en la segunda parte del partido: la expulsión de Tuzzio por doble amonestación y la entrada de Leo Messi en el minuto 73 y en sustitución de Larsson. En sólo dos minutos, el argentino ha marcado el segundo gol del Barça. Después de una pared con Sylvinho desde la banda izquierda, Messi se ha metido dentro del área y desde el punto de penalti ha superado a Moyà clavando el balón en la base del poste izquierdo. Inmediatamente después, y aprovechando un gran pase de Giuly, de nuevo Messi ha enviado un balón a las nubes. Y entonces ha llegado el tercero.
Sólo llevaba ocho minutos sobre el terreno de juego, y Messi ha revolucionado el transcurso del partido de Son Moix. En el 81, el argentino del Barça ha vuelto a superar a Moyà con una vaselina en una acción muy difícil y después de una asistencia magistral de Ronaldinho. Con el 0-3, el partido ha quedado completamente roto y bajo el dominio del FC Barcelona, que con este resultado ya suma su decimocuarta victoria consecutiva en la Liga y se encuentra a sólo una de batir el récord absoluto del Madrid de Di Stefano a principios de los años 60.