jueves, 20 de abril de 2006
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El Barça dio el primer paso para presentarse en la gran final de París tras superar al Milan por 0-1 en el partido de ida de las semifinales de la Liga de Campeones. El conjunto azulgrana vistió sus mejores galas para imponerse al conjunto italiano con un tanto de Giuly en la segunda mitad que ahogó a un rival incapaz de batir a Valdés.

San Siro presenció un duelo de estilos. Un choque celestial entre dos conjuntos construidos bajo la batuta de dos directores de una misma escuela pero con gustos diferentes. Rijkaard dejó los reajustes para la puesta en escena. El holandés quería soltar a Ronaldinho de la banda izquierda. Para ello, retocó la posición de Gio, que se convirtió en un falso lateral con Puyol cubriéndole la espalda. Ancelotti contrarrestaba la fortaleza ofensiva del brasileño colocando a Stam en su banda de influencia.

Tejidos sus enjambres, ambos se pertrecharon en sus banquillos para comprobar las mejores armas de sus conjuntos. El Barça reiteraba su pasión por el fútbol de toque. La creación por encima de la pegada. El Milan apostaba por la verticalidad, conducido por la clase de Kaká. En defensa, más desigualdad. Los azulgrana mordían a la defensa local. Los rossoneri esperaban a su rival en su propio campo. Ambos querían desarbolar al contrario con sus propios argumentos.

Los pronósticos iniciales se cumplieron a la perfección. El Barça capitaneaba el control, mientras su rival esperaba rescatar el esférico para lanzar sus golpes. Así se gestaron las dos opciones más claras de la primera mitad. Un simple saque de banda de Serginho acabó con Gilardino estrellando su zurdazo en el palo izquierdo de Valdés. Un minuto después, el arquero salvaba con el pecho un cabezazo de Shevchenko.

Premio al control azulgrana
El Barça pecaba de escasa profundidad. Ronaldinho quería desengancharse de su parcela para conducir a sus compañeros. Le faltaba respuesta del centro del campo y sobre todo la aparición de Giuly. Sus mejores opciones llegaron desde dos buenas recuperaciones mal solventadas por Eto’o.

Pese a esa extraña falta de profundidad, el Barça crecía gracias a tres colosos. Edmilson, Márquez y Puyol atajaban a sus rivales con su anticipación. Lástima que el central mexicano emborronase su hoja de servicios perdiendo un balón que le costó a Puyol una amarilla.

Tras el descanso, el Milan acrecentó su pasión por la pegada. Pasaba del esférico. Se sabía capaz de crear desde la nada. Así gestó Shevchenko una asistencia de lujo que Gilardino mandó al limbo con Valdés batido.

El Barça respondió a su manera. Trabajo de conjunto enmarcado por un genio como Ronaldinho. El brasileño volvió a encumbrarse. Sentando a Gatusso. Poniendo el ojo en el espacio libre para permitir que Giuly explotase toda su menudez con un zurdazo que batía a Dida.

Ronaldinho había decantado la balanza. El Milan estaba grogui. Medio noqueado. El Barça enmudecía San Siro. Su fútbol de toque y la rapidez de sus contragolpes ponían la final a tiro. A un milímetro pensó Ronaldinho cuando estrelló un disparo en el palo derecho de Dida. Su acción tuvo continuidad. Iniesta y Eto’o ponían contra las cuerdas al meta brasileño.

El Milan yacía en el campo fruto de su corazón aliñado con salpicaduras de sus cracks . Otra vez desde la nada, Kaká maravilló con una asistencia regalada por Ambrosini. Pero no pudo nivelar la contienda.

"Fue una gran victoria frente a un gran equipo", dijo Ronaldinho a Canal Plus TV de España.

"Jugamos un muy buen primer tiempo y luego aprovechamos los espacios en el segundo. Pero este encuentro está lejos de su definición y aún quedan 90 duros minutos por disputar", agregó.
Publicado por Rox_Utd @ 22:36  | UEFA Champions League
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Publicado por Invitado
miércoles, 26 de abril de 2006 | 15:07
Ya veremos hoy, todavía tiene mucho que decir el Milan.