Los jugadores del F.C. Barcelona se han enterado en el vestuario de Balaídos que ya son campeones de Liga. Fue allí, en el descanso de su partido ante el Celta, donde se han enterado de que el Valencia había perdido en Mallorca.
Esa derrota por 2-1 convierte a los azulgranas en inalcanzables a falta de dos jornadas. A los diez minutos de la segunda parte, Ronaldinho ha sido sustituido. A partir de ahora, el Barcelona sólo pensará en la final de la Liga de Campeones que tiene que jugar en París ante el Arsenal.
Cuando el árbitro del Celta-Barcelona pitó el fin de la primera parte, jugadores y cuerpo técnico se retiraron del césped sabedores de lo que se iba a producir pero sin explotar su alegría, apenas algún gesto contenido (los del banquillo mojaron a sus compañeros con las botellas de agua) a la espera de que se confirmase la noticia y rodeados por una nube de periodistas buscando sus primeras reacciones, que fueron comedidas.
Se esperaba que los jugadores enfilasen el túnel conociendo lo acontecido en Mallorca pero el colegiado de Son Moix decidió prolongar el encuentro cuatro minutos lo que impidió la retirada triunfal de los jugadores de Barcelona.
El primero en celebrar el éxito fue el presidente Joan Laporta quien literalmente saltaba de alegría dentro del palco del estadio vigués: "Ha sido el premio al esfuerzo, al trabajo bien hecho y al espectáculo".
En la grada los aficionados culés, cantaban el alirón del equipo al grito de “campeones, campeones”. Ondeando al viento sus bufandas y banderas blaugranas; Pocos fueron, sin embargo, los que se desplazaron desde Cataluña hasta Vigo al tratarse de un día laboral, por lo que los cánticos alusivos se ahogaban entre la multitud.
Las expectativas de una posible relajación de los azulgranas tras el descanso, eso esperaba el Celta, se fueron al traste al poco de iniciarse la segunda parte con el gol de Etóo, que de esta forma tuvo un doble motivo de alegría al dar un paso más obtener el título de máximo goleador.
El Barça dominaba a placer el partido entre la euforia en el banquillo en donde se seguía el encuentro con absoluta tranquilidad y con el fondo de los gritos de sus aficionados, diseminados por todo el estadio.
Uno de ellos, vestido con la camiseta del equipo, saltó al césped de espontáneo en la segunda parte para dirigirse a junto de Xavi y decirle algo antes de que la seguridad del club vigués le retirase de buenos modos.
Con Ronaldinho en el banquillo con su ya clásica y famosa sonrisa llegó el pitido final con una agonía de dos minutos de agonía prorrogados.
El crack brasileño salió entonces corriendo en busca de su compañero Etóo con quien se fundió en un abrazo en el círculo central del campo ante una nube de periodistas. Rápidamente abandonaron el césped camino del vestuario donde se desató la fiesta blaugrana, como chapuzones incluidos, y no es para menos.
Es el decimo octavo título de Liga de los azul grana y el segundo consecutivo.