Zinedine Zidane se jubiló en el Real Madrid en un partido extraño, polémico, que fue una auténtica montaña rusa, repleto de incidencias con vaivenes continuos en el marcador, de idas y venidas, con un penalti, con varios balones en los postes, una expulsión de Sergio Ramos y un día inspirado de Julio Baptista y Diego Forlán.
'Zizou' dejó el fútbol en el Madrid con un gol de cabeza. Zidane se fue por la puerta grande, mientras el Villarreal puso su talento en el campo con Forlán y Román Riquelme de actores principales. El equipo quiso homenajear a Zidane en su despedida. Y la verdad es que lo hizo bien durante media hora.
El meta argentino Mariano Barbosa no tenía tiempo ni de respirar. El gol le rondaba. Sacó dos balones a Raúl con reflejos, pero no pudo evitar una hermosa combinación de Raúl con Baptista que el brasileño con potencia y calidad mandó a la red de extraordinaria volea.
Al Villarreal, le sentó de maravilla el gol. Estuvo dormido hasta ese momento. No aparecía nadie. Ni Riquelme ni Senna. Sin embargo, surgió el equipo grande que lleva dentro el Villarreal. Los detalles de colectivo ganador. Fue gracias a un gol en propia meta de Mejía tras un córner lanzado por Riquelme. Ahí se acabó el buen día del Madrid. Zidane, hasta ese momento, había tomado el mando en el lanzamiento de faltas directas. Todo eran buenas noticias. El encanto se acabó de inmediato. Con el 1-1, el Madrid se desplomó. Y Forlán, letal, a la contra rompió a Iker con un tiro cruzado sublime.
En el segundo tramo, el Madrid volvió a la carga. Con talento, con Robinho enchufado, éste mandó un balón al palo a los 60 minutos. Y con Zidane buscando el empate con el entusiasmo de un juvenil. Un gol que le llegó a los 66 minutos y que puso las pilas de nuevo al Bernabéu.
En pleno dominio del Madrid y como el partido estaba loco no podía faltar otro vuelco. Javi Venta pisó el área, Ramos le sacó una polémica mano que le costó la expulsión y el consiguiente penalti que transformó Diego Forlán. Un 2-3, en un partido repleto de accidentes, que acabó por adornar Baptista en un 3-3 frenético. Iker, para poner emoción, sacó a Riquelme un balón con veneno en el tiempo añadido. Y segundos después, Román atacó de nuevo con otro balón al poste.